Probablemente una de las preguntas que más ha perseguido a la humanidad, tenga que ver con la determinación de su origen y destino. Desde que se apartó del camino de Dios, se ha encontrado asaeteado con multitud de opciones, cumpliéndose en él lo que dice el dicho: “Para el que no sabe dónde ir, todos los caminos son buenos”, debiendo ser añadido que el destino es, en todos los casos: la nada.
Literalmente, el hombre se encuentra en lo que llamamos “encrucijada” (Encrucijada (sentido figurado), situación que ofrece varias posibilidades, sobre las que un decisor o un observador no sabe cuál tomar, pues no sabe cuál es mejor. Wikipedia ) Es un momento terrible, de mucha tensión, nos recuerda el pensamiento de un notable sacerdote francés del siglo XVII, conocido por ser defensor de los pobres de nombre Santo Vicente de Paul:
“LOS GRANDES DESIGNIOS SON SIEMPRE CRUZADOS POR DIFERENTES ENCUENTROS Y DIFICULTADES . LA CARNE Y LA SANGRE NOS DIRÁN QUE HAY QUE ABANDONAR LA MISIÓN: GUARDÉMONOS DE ESCUCHARLAS. DIOS JAMÁS CAMBIA LAS COSAS QUE HA RESUELTO, AUNQUE SE PRODUZCAN COSAS QUE NOS PARECEN CONTRARIAS”.