Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entraren una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales separaron de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! 14Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
Esta lectura se trata de la manera como nuestro amado Jesús sanó a diez leprosos.
Podemos apreciar la triste situación en la cual se encontraban estos enfermos, la situación de aquellos era desesperada porque nada se podía hacer por ellos.