Dentro de las Santas Escrituras, el libro de Daniel se destaca fundamentalmente por contener profecías que cubren amplias extensiones de tiempo. Son las que alcan zan mayores períodos históricos; así incluye desde el año 606 antes de Cristo hasta el final de los tiempos, que ya suman prácticamente 2.600 años. La exactitud de los detalles establecidos en las profecías que Dios le reveló, no inquietan, sino más bien reconfortan el corazón; al saber que, existe positivamente un amanecer de gloria que se vislumbra en lontananza, cuando cese definitivamente el imperio del mal. En este capítulo examinaremos la profecía de Daniel registrada en el capitulo 2 buscando ayuda de nuestro Creador para que nos dirija en el intento de comprender en profundidad el significado y alcance de cada una de ellas.